Pasó el Dia del Maestro. Por Aldo Rodrigo Sánchez Tovar. El Dragón de CRONOS Tiempo de Todo!
Pasó el día del Maestro.
Con excepción de unos poquitos de mis Maestros, la mayoría ya no habita físicamente éste plano de existencia.
Pero sus enseñanzas siguen vivas en quienes aprendimos con ellos.
Aprendimos letras, números, fechas, lugares, reacciones, componentes y corrientes de pensamiento.
Con su paciencia, aprendí a amar la buena literatura, el embeleso de la poesía, la grandeza del pasado y sus arquitectos. Aprendí a tener criterio y discriminar (palabra a la que le temen por ignorantes y monotemáticos los muchachitos de hoy y sus padres y maestritos educados en la vulnerabilidad, el victimismo y la certeza de su superioridad moral de celularito).
Aprendí a distinguir lo bueno de lo malo, el esfuerzo de la pereza y de lo sobresaliente.
Aprendí que no todo lo que suena bien es bueno y que no todos los que te elogian son tus amigos o tus defensores.
Aprendí mucho y yo no fui excelente ni sobresaliente.
De hecho, fui un alumno mediocre y poco esforzado.
Imagínese el lector lo mucho que crecieron mis compañeros, esos que si aprovecharon el tiempo, los que si respetaron el esfuerzo de nuestros maestros, los que si fueron diligentes y cumplidos.
Tuve todo tipo de maestros, los sonrientes, los severos, los ensoñadores, los militantes, los elocuentes y los gritones.
Todos me dieron especialmente ejemplo.
En mi tiempo, (en mi entorno y quizás en mi percepción siempre limitada) no veías maestros fumadores, alcohólicos, drogadictos o inmorales.
Tal vez resentía sólo al que me exigía más al que me presionaba, pero eso no era defecto de ellos, era mi deformidad de carácter. Quería ser flojo y que no se me reclamara.
Y agradezco que ninguno se rindiera. Ricardo en la Guitarra, Pedro en la lectura y el catecismo, Rafael en las ecuaciones cuadráticas, Connie leyendo en su inglés natural a Walt Whitman, Oralia en Spelling, María Esther en lectura matemáticas o geografía, Santiago en Matemáticas, Servando entendiendo a Engels o con las cadenas de carbono. Todos fueron héroes. Me salvaron de creer que piedritas, planetas o ascendentes determinan mi destino, me salvaron de pensar que un rencoroso mequetrefe Tabasqueño era el mesías de una Nación. Me salvaron de mí mismo.
Por eso en cada día que me presento a dar clase saludo desde llegar a la reja, a los alumnos de otros maestros, porque mi responsabilidad empieza desde antes del aula con aquellos a quienes no me pagan por educar. Les pregunto por su fin de semana, por sus papás, les pido que no corran en las escaleras le pido al hermanito mayor que acompañe al hermano pequeñito al baño.
Para el Aldo de hoy, luego de reprobar todos los exámenes que la vida me puso enfrente, sólo me quedan unos pocos años para devolver con creces lo que me fue dado y conferido.
Ser alguien para quien un alumno no es el niño que tiene la cara embarrada de chocolate y una playera de the Amazing Digital Circus. Es alguien quien tendrá bigote, medirá casi dos metros y será un exitoso abogado o la pequeñita que todos los días deja olvidadas las zapatillas de ballet, y el termo pero que será una brillante ortopedista de cuidada cabellera Azul.
Mi tiempo es limitado pero no mi vocación. Como me dijo mi maestro, el padre de la radio comercial del Noreste, Ramiro Garza, "Hay que pagar la factura" hay que devolver valor dado por valor recibido.
Soy maestro y soy ciudadano y soy alguien con medio siglo sobre el mundo. Me quejo mucho, pero hago más por mi entorno de lo que hacen los que no se quejan o los que creen que quedan bien por ser lindos y amasados a ésta era débil, carente de buen gusto y valores.
No me gustaban los sermones de niño. A mi no me servían ni me ayudaban a cambiar el rumbo. A mi me servía el ejemplo y que los maestros no me echaran porras sino que me elevaran la altura del siguiente salto.
Por eso ahora aunque ya no fumo luego de tres décadas de desorden y vicio, jamás insisto a nadie a que deje de hacerlo. Lo aconsejo. Una vez. Doy mi testimonio breve: "gastaba dinero que quemaba prácticamente y apestaba mientras incomodaba a otros". Después de eso, nadie tiene que aguantarme con choros interminables antitabaco.
Igual con el alcohol. Lo detesto. me hizo daño como receptor de un entorno alcoholizado y como alcohólico. Al igual que con el tabaco doy mi testimonio. Pero nunca estoy rogándole a nadie que deje de beber.
Las drogas, nunca las consumí. Conozco muchos que lo han perdido todo por ellas. Pero considero que entrar y salir de ellas es una acto de voluntad. Si fuiste bueno para engancharte, igual de bueno debes serlo para salir si es que lo eliges y si no... que tu destino te alcance.
No se sabe de nadie que haya salvado al mundo, a alguna nación o que haya mejorado la vida de nadie embrutecido por drogas. Los únicos que prosperan con las drogas son criminales asesinos y políticos corruptos.
Me gusta la gente con modales, me gusta la gente que tiene principios y me gusta la gente que es confiable.
Los altaneros, los viles, los oportunistas, los invasivos, me caen muy mal porque son gente que normalmente se siente justificada pero nunca se siente responsable.
Me disgustan las causas de la actualidad, no porque sean malas inherentemente sino porque los que las enarbolan son seres generalmente inadaptados que sólo se sienten especiales imponiendo sus "benévolas" causas a golpe de martillo y eso para mi, antes y hoy es tiranía y salvo mi temperamento equilibrado y desapegado lo más que puedo, los tiranos siempre sacan lo peor de mi.
Si lo eres conmigo, topas en pared porque a todos los dejo pasar pero no a los que amenazan con romperme un brazo si no concuerdo con ellos. a ellos siempre les devolveré 100 por 1.
Si...
Sólo soy un Maestro de Plastilina entre maestros normalistas, de posgrado, muchos con maestrías, Maestros de filarmónica de compañía de Danza o Dramaturgos. Y no soy ni por asomo inferior en grado alguno, no soy apara nada un acomplejado y ni de broma me disminuyen sus títulos y experiencia. Yo ya daba clases de grecolatinas antes que nacieran muchos de mis colegas.
Así las cosas "El día del Maestro" para mí no es día de tarjetas y abrazos, es volver a recitar con aplomo un juramento personal.
Non Omnis Moriar.
(No moriré del todo)
Mis maestros no desaparecerán porque viven en mis lecciones y yo no desapareceré del todo porque muchos de mis alumnos recuerdan algo bueno que hemos compartido.
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