Atrayendo ideas. Por Aldo Rodrigo Sánchez Tovar El Dragón de CRONOS Tiempo de Todo!


Reparti a cada uno de mis alumnos un par de imanes del tipo de banda magnética que se vende para adornos de refrigerador. les dije que íbamos a convertir la plastilina en algo más que una mera masa de entretenimiento, y la íbamos a llevar a la categoría de juguetes.
Así que hice una pequeña grúa de plastilina, al extremo del brazo le puse el pedacito de imán y con el restante lo adherí a un pequeño rectángulo que hacia las veces como de un contenedor metálico.
Al acercar la grúa al contenedor, esta lo cargaba por la mera acción mágica del magnetismo.
Sin darles cuartel, repartí entre todos pequeñas cartulinas y les mostré cómo podían hacer un laberinto y con uno de los imanes por encima de la cartulina y otro por debajo podíamos poner en el imán que estaba en la cara externa del papel, una figura como un Pacman atravesando el laberinto, moviéndose "solo" controlado por el arrastre magnético del imán de abajo. mis alumnos exploraron otras ideas, hacer abejas viajando hacia su panal o figuras complementarias que se conectaban con los imanes.
Ya para terminar la clase, sugerí que para aquellos que no se habían entusiasmado mucho con el ejercicio, solamente hicieran un pequeño carrito, un pequeño vehículo, lo montarán sobre uno de los imanes y lo hicieran avanzar con el Imán bajo el papel.
Al ver cara de desgana transformé el carrito en un pequeño "Titánic" de plastilina y jalándolo con el imán lo llevé a estrellarse contra unos icebergs de plastilina.
Nuevamente el resultado fue prodigioso, niños creando juguetes en donde solo había plastilina plana y aburrida y unos imancitos de los que podemos encontrar rodando por la casa.

En una generación donde los niños están sobreestimulados con tablets y celulares, traerlos al mundo de la creación es darles una herramienta muy poderosa en un futuro de gente aburrida, torpe y desganada



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